martes, marzo 29, 2005

La Paz y la violencia III

Mi silencio y mi angustia o ¿mi angustia y luego mi silencio? ¿ Cuándo sentí yo angustia?.... ¿después de callar? O ¿Sentí angustia por callar? O ¿callé y me angustié? Mis pensamientos parecían remolinos, eran confusos, quería saber en que momento me angustié para traer la violencia y en que momento me silencié para llamar la paz.

- ¿Porque la violencia acude cuando estamos angustiados? Fue lo que tu me dijiste, que por esos estás aquí. - le dije a la violencia.

- NO, YO NO VENGO POR LA ANGUSTIA, EN OCASIONES LOS SERES HUMANOS LLEGAN A ANGUSTIARSEN TANTO, QUE MUCHAS VECES EL ÚNICO RECURSO QUE CREEN QUE LES QUEDA SOY YO: LA VIOLENCIA.

- pero.... .¿ cuando me angustié tanto como para querer violentarme?

- EN TUS PENSAMIENTOS ACUDISTE A MI, PERO TOMASTE LA OPCION DE CALLAR, TRANCASTE TUS PALABRAS Y EVISTASTE OFENDER, NO ME DEJASTE ACTUAR, POR ESO ELLA ESTA AQUI - dijo señalando a la paz.

De reojo miré la paz, ella permanecía inmóvil, parecía no interesarle lo que hablábamos la violencia y yo. No fui capaz de mirarle de frente, de pronto, un escalofrío corrió todo mi cuerpo y sentí la necesidad de alejarme de la violencia y no seguirle preguntando.

La violencia sonrió sarcásticamente al detallarse de mi acto reflejo y sentí miedo.

- EL MIEDO ES MI MEJOR AMIGO - exclamó soltando su acostumbrada y estruendosa carcajada.

- SIENTO TU MIEDO, ME ESTA ATRALLENDO DE NUEVO A TI - seguía riéndose, ahora su risa sonaba burlona.

Empecé a temblar, mi sudor era frío, me faltaba el aire. "No debo temerle a la violencia, no debo temerle a la violencia" me repetía en mi interior una y otra vez, pero esas palabras sonaban huecas. Mientras tanto la violencia seguía burlándose de mí. " ¡ No soy ningún cobarde! ", Comencé a decirme, "¡Sólo los cobardes sienten miedo!". Ahora sentía ira, me odiaba a mi mismo. La violencia no paraba de reír.

- POR TU MIEDO PUEDO DAÑARTE Y ESO ME HACE MAS FUERTE.

sábado, febrero 12, 2005

La Paz y la violencia II

Volteé a mirar a la paz, después de que me gritara la violencia, no se inmutó, y me pregunté: ¿será que aparte de ciega es sorda?
Me sentí insultado, molesto, traicionado, no sé si por el trato que recibía de la violencia o por la indiferencia que mostraba la paz.

- ¡QUE.....¿NO VAS A PROTESTAR?! Me dijo la violencia, adivinando mi disgusto en la cara.
Y luego soltó una estruendosa carcajada.

- NO TRATES DE EVITARLO, ALGUNOS HUMANOS CREEN CONTROLARME QUEDANDOSE CALLADOS Y OTROS LO HACEN PROTESTANDO. USTEDES LOS HUMANOS NO SABEN QUE YO ME ALIMENTO DE LA PROTESTA Y LA TOLERANCIA.

Me acerqué a la paz y sacudiéndola le dije: ¿No vas hacer nada?

- Tú has hecho algo: me acabas de sacudir. - Su voz, si, su voz ¿porqué me sonaba a silencio?

- Quiero preguntarles: ¿porqué han venido juntas, qué buscan aquí?

- A mí me ha traído tu silencio - habló primero la paz

- A MI ME HA TRAIDO TU ANGUSTIA - sonrió con sarcasmo la violencia.

- ¿Cómo pretenden ayudarme?

- ELLA NO PUEDE HACERLO, - dijo la violencia señalando a la paz con las dos manos mientras extendía sus dedos índices en forma acusadora - YO SI PUEDO - afirmó abriendo sus brazos como queriendo tomarlo todo.

Esperé la respuesta de la paz, le mire y seguía quieta, silenciosa; realmente deseaba que ella tuviera la respuesta que yo necesitaba. En vista de que no me contestaba, me acerque, la tome por los brazos y la sacudí de nuevo diciéndole: ¿...y tú cómo pretendes ayudarme?

- Ya te estás ayudando: te preocupaste por mí. - su voz me siguió sonando a silencio.

jueves, enero 27, 2005

La Paz y la violencia I

Fue muy largo mi silencio y oscuro mi pensar, sin ideas, sin contradicciones
Esta vez vinieron al salón la violencia y la paz, la una decorada con todo tipo de joyas y un largo vestido rojo, la otra un sencillo enterizo blanco, el equipaje de la violencia era pequeño pero bastante pesado, la paz llegó sin equipaje.

El aspecto de la violencia era rudo, sus ojos penetraban cualquier mirada, su rostro no mostraba ninguna arruga, era como si el tiempo no la tocara; en cambio los ojos de la paz...... . ¿los ojos de la paz? ¿Dónde estaban sus ojos? Ni siquiera mostraba huellas de haber tenido cuencas, no podía mirársele, le hacía sentir a uno culpable. Si yo me dejara creer del refrán que dice: "los ojos son las ventanas del alma" diría entonces que a la paz no se le podría conocer su alma, otra cosa que me llamó la atención fueron sus manos, tenían aspecto de ser muy trabajadas.

Me acerqué a la paz y le pregunté si podía servirle en algo, no me respondió, igual hice con la violencia, frunció su ceño, penetró mi mirada y con un grito me respondió ¡¡¡¡TODOS ME HAN SERVIDO Y SIEMPRE ME SERVIRAN!!!!!¿Porqué no habrás tú de hacerlo?!!!!

miércoles, enero 12, 2005

La verdad y la mentira X

Bien, tú eres mi verdad y ¿qué pasa con la verdad de otros? - quise continuar preguntando

Soy yo en ellos, pero no necesariamente lo que soy para ellos soy para ti.

Entonces, ¿cómo puede ser la verdad para todos?

Tu verdad puede ser la misma para algunos, y algunas veces para todos, solo que para que se cumpla este último caso la verdad debe venir de la aceptación universal de todos.

Entonces afuera de este salón puede estar la verdad de todos.

Solamente si tú lo crees estará para ti, pero si todos así lo creen, entonces estará la verdad para todos.

¿Y dejará de existir la mentira? Es decir, ¿todos dejarán de mentir?

La mentira no puede existir donde está la verdad que todos creen.

¿Cómo puedo conocer la mentira donde se cree que está la verdad?

Si tú hablas de la mentira intencional, es decir aquella que se pronuncia con conocimiento de que es mentira, entonces seré yo quien la rechace, pero si se trata de un veredicto que supuestamentepuede ser mentiroso, entonces será después de que un juicio de tu lógica y tu razón dicte el veredicto de rechazarlo como una verdad y en este caso será una mentira para ti pero no necesariamente para todos.

Por lo que puedo concluir que siempre existirá la mentira.

Y también la verdad - afirmó - porque ambas somos necesarias para los juicios, los aciertos y las equivocaciones humanas.



lunes, enero 03, 2005

La verdad y la mentira IX

Busqué dentro del salón a la que creía era la verdad, pero ya no estaba allí, yo salí del salón y me empecé a sentir de nuevo inquieto, muchas preguntas vinieron a ocupar mis pensamientos, y mayores los deseos de encontrar la respuesta, si alguien hablaba conmigo mi razón se sentía libre de creer o no; de nuevo era yo; una de mis preguntas al sentimiento que experimentaba en ese momento era: ¿será que ya están de nuevo con los humanos la verdad y la mentira peleando su lugar en nuestro mundo?
Regresé al salón de las contradicciones, allí estaba, la que yo creía como la verdad, me le acerqué y le dije: pensé que ya estabas en medio de los humanos peleando tu lugar con la mentira. Ella me miró de frente y me respondió: Yo soy tu verdad, de aquí nunca he salido, ¿porqué me confundes?

Porque tu y la mentira - le interpelé - estuvieron discutiendo su lugar entre los humanos, para ver cual de las dos era mas necesaria y cual responsable de la historia.

Extendió sus manos y las colocó sobre mis hombros, su mirada penetró en mi haciéndose una con la mía para decir: La verdad y la mentira que están afuera, solamente entran a al salón de las contradicciones cuando se les convoca al juicio de la razón y la lógica, se les pone a prueba, según el resultado que muestren en la razón o la lógica se dicta un veredicto, ese veredicto queda en mi escrito temporalmente pudiendo variar en el tiempo según otros resultados de la razón y la lógica; si alguno de los veredictos no quiere ser cambiado con el tiempo, entonces la fe estampa su sello...... .
Pero, si yo me encontré con la fe, - le interrumpí - ella muestra ser muy firme en sus decisiones, según eso entonces donde ella ponga su sello será un veredicto inmutable, pero yo he visto hombres de fe que después cambian sus creencias o sus pareceres.

Así es, donde está el sello de la fe el veredicto es inmutable, el cambio de parecer o creencia no es más que un veredicto que nunca ha tenido el sello de la fe, simplemente es uno de los tantos veredictos de la razón y la lógica que con el tiempo cambian para bien o para mal.

Entonces, la verdad que cambia no puede ser verdad. - dije

¿Que pretendes tú conmigo?

Identificar que hablo con la verdad.

¿Que necesitas para eso?

Encontrarle una lógica a lo que pasa, una respuesta razonable.

¿Puedes tu salir de aquí y hacer lo mismo?

Afuera puedo encontrar muchas respuestas

¿Puedes aceptar todas las respuestas?

No todas, posiblemente las más razonables o lógicas.

¿Y que harás con ellas?

Formarme una idea que me pueda revelar la verdad

¿Y después?

Guardé silencio, no supe responder.

¿Y después? - me preguntó de nuevo y luego se respondió: Esa idea que se ha formado seré yo, tu verdad personal y posiblemente temporal, un veredicto en el juicio de tu razón y tu lógica.

Entonces, tu representas mis ideas.

Ya te lo dije: soy la verdad, solamente que soy la verdad personal.

martes, diciembre 28, 2004

La verdad y la mentira VIII

Vi entrar al salón otro personaje, su rostro mostraba ser alguien muy seguro, avanzó hacia mí con tanta certeza, sin temor a equivocarse de que era conmigo con quien debía entenderse para estar en ese lugar.

No me dejó preguntarle que buscaba allí cuando me dijo: Aquí estoy, tu único recurso por ahora, mientras tu razón y tu lógica buscan aclarar tus dudas.

Bueno, y ¿quién eres tú? - le pregunté

Soy la fe, - me respondió contundentemente - la verdad y la mentira han estado, desde la existencia del ser racional y lógico, queriendo ocupar mi lugar.

Y ¿cual es tu lugar?

Donde habitan los sentimientos sin necesidad de los sentidos.

Y ¿qué lugar es ese?

Un lugar donde gobernamos equilibradamente el amor, la esperanza y la fe.

No conozco tal lugar.

No lo conoces porque en ese lugar no hay cabida para el conocimiento.

Y ¿Qué te trae a aquí?

Tus dudas, cuando el ser racional y lógico está lleno de dudas sin resolver, el único recurso que le queda es la fe.

Eso quiere decir que necesitaré de fe para estar seguro de cual es la verdad o la mentira.

No, eso quiere decir que debes confiar y estar seguro de lo que crees.

Pero si tengo dudas, eso quiere decir que aun no puedo estar seguro de lo que creo.

Tener dudas es un beneficio que te da la lógica y la razón y cuando ello no te puede dar certeza en que creer no puedes permanecer eternamente sumergido en la duda, debes tomar libremente la decisión de no creer o creer con fe, y decidir libremente está basado mas en la fe que en la lógica y la razón o que en la verdad y la mentira.

Tu me estás hablando en tomar decisiones con fe ciega.

La fe ciega no existe, la fe es creer sin necesidad de ver, ni de oír, ni de tocar, ni de gustar, ni de oler. Yo actúo en los sentimientos fuera de los sentidos, junto con el amor y la esperanza.

Pero la fe me puede hacer errar.

Si estas seguro de errar no te haré errar porque por esa certeza evitaras errar; no seré yo quien te haga errar, serán tus dudas. No olvides que si no hay certeza de lo que se cree no hay fe y yo estaré donde tu certeza está sin necesidad de recurrir a tus sentidos.

domingo, diciembre 26, 2004

La verdad y la mentira VII

Opté por apartarme para no preguntar más a la que había identificado como la verdad, mis pensamientos debían estar siempre llenos de dudas, es necesario que el hombre siempre se está preguntando todo porque en sus respuestas encontrará sus propias reflexiones, bien sean falsas o verdaderas serán sus reflexiones y será dueño de ellas, será responsable de ellas.
Lo que piensa el uno y lo acepta otro será entonces la reflexión de los dos y será la responsabilidad de los dos porque en el mundo lo que es verdad para unos es mentira para otros y debe ser así porque los extremos están para encontrar el punto de equilibrio, y en dicho punto de equilibrio no está la verdad ni la mentira, en el equilibrio debe encontrarse la razón y la lógica.
Así me retiré pensando, buscando la razón y la lógica de lo que acontecía fuera del salón de las contradicciones, no podía estar seguro de que la verdad se había quedado en el salón de las contradicciones porque creer no dependía de la verdad conocida sino de mi libre decisión de creer, y creer en la verdad que estaba adentro tenía sus riesgos, igual que creer en lo que acontecía afuera tenía sus riesgos. Para los que estaban afuera la verdad estaba entre ellos, para mi que estaba adentro la verdad estaba ahí, en el salón.
Recurrí de nuevo a mi libre decisión y decidí no pensar más por ahora.